Oasis huachicolero donde murió Yael en Guanajuato

La mancha urbana absorbió la zona donde pasan los ductos y donde la Guardia Nacional atacó a Yael y a sus compañeros

Hace una semana, Ángel Yael tomó la clase que, supuso, sería la última del día dentro de la asignatura de entomología. Como siempre, el muchacho participó y, a las dos de la tarde, el profesor dio por terminada la sesión.

Los chavos encontraron pretexto en el calor del Bajío para pasar por unas cervezas y buscar “la sombra”, como en el campus de la Universidad de Guanajuat en Irapuato se conoce a este diminuto oasis, existente justo encima de una maldición: los ductos subterráneos de Pemex, cuya explotación clandestina ha propiciado la aparición de una delincuencia organizada local especialmente brutal y que tuvo por capital al pueblo de Santa Rosa de Lima, en Villagrán, a unos 55 kilómetros de aquí.

Según Imagen Noticias, con Ciro Gómez Leyva, los universitarios consideran que, al verlos ahí estacionados en el campo, los guardias nacionales los dieron por huachicoleros, lo que alguno de ellos entendió como confirmado luego de que los muchachos ignoraron la orden de alto y, entonces, disparó.

Habla el maestro que impartió la última clase en la vida de Ángel Yael; “Decidieron retirarse. La Guardia Nacional venía de allá, los alcanzaron, dispararon y continuaron; en la camioneta el muchacho ya iba tocado, con la mirada perdida”.

La Guardia Nacional no abrió fuego contra los estudiantes en campo abierto, sino en un viejo pueblo ya absorbido por la zona urbana de Irapuato.

El profesor de Ángel Yael recuerda: “La materia eran estados inmaduros, larvas, plagas. Siempre participaba”.

En la generación de los tres grupos hay 70 muchachos en cuarto semestre. Les faltaban cinco semestres.

—Se graduarán 70 menos uno, se le pregunta.

—Así es.