Conoce la historia de la tradicional rosca de reyes en Cintalapa

Panaderos en esta región pese al incremento de insumos ellos siguen conservando los mismos precios en apoyo a la economía familiar

Según la historia, en el siglo XVI México adoptó esta celebración y desde entonces se sirve un pedazo de rosca acompañada de una taza de chocolate, atole o alguna otra bebida cada 6 de enero.

El muñequito que aparece en el medio de la misma da pie para la celebración del 2 de febrero día de La Candelaria, ya que los que les toca muñeco deben de poner los tamales para la fecha mencionada.

Gaby Luna, una conocida repostera en este valle, nos dijo que desde hace más de 30 años se dedica no solo a la repostería, sino que con sus padres, Doña Evita Selvas y Don Roberto Luna (QEPD), se dedicaban también a preparar deliciosos platillos en su restaurante La Bombilla, (ubicado en la 2ª sur entre 1 y 2 poniente de la colonia centro), un negocio familiar y que después de que ellos fallecieron, ella se quedó al frente de todo.

Refirió, “se necesitan huevos, azúcar, mantequilla, harina, royal y mucha concentración para que todo salga muy bien, después de que todo se mezcla, se deposita en moldes y se meten al horno, ahí deben permanecer unos 40 minutos, pasado ese tiempo se sacan y se envian, se deja pasar una hora aproximadamente para que se enfríen en su totalidad antes de llegar al último momento, la decoración, y es ahí donde entra la creatividad de la repostera, chef o quien lo esté elaborando, yo hago de nutella y de queso filadelfia, aunque se pueden hacer de muchas formas y sabores.

Las hay de diversos pesos, partiendo de medio cuarto hasta lo que el cliente pida, la que más se vende en estas fechas es la de medio y de un cuarto, varían los precios, desde 150 hasta 500 o más, dependiendo el tamaño.

Gaby dijo algo muy importante, que a pesar de que los insumos son cada vez más caros, ella ya tiene varios años vendiendo al mismo precio, apoyando así a la economía familiar. Mencionó que dependiendo el tamaño es la cantidad de muñequitos que se le ponen a cada rosca, y así será el número de personas que pagarán los tamales y atole.

Reconoció que cuando había clases presenciales la venta era muy buena porque de muchos planteles educativos le compraban para partir en el regreso a las aulas después de las vacaciones de diciembre, pero ahora las cosas son diferentes, pero aún sigue elaborando cientos de riquísimas roscas de reyes.

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