Íker tiene seis años y no conoce la escuela; pandemia impacta en la educación

El menor de edad, por circunstancias adversas, no ha podido ingresar en forma a una escuela para iniciar su enseñanza académica; las consecuencias que enfrenta son dificultad para expresarse de manera oral y escrita y su escasa socialización

Esta investigación fue seleccionada como una de las mejores propuestas en el Seminario Periodismo de Infancias, organizado por Tejiendo Redes Infancia y la Alianza por la Niñez Colombiana.

CIUDAD DE MÉXICO.

Íker tiene seis años y no sabe qué es un recreo ni tomar distancia en la fila para entrar al salón de clases; no ha hecho honores a la Bandera y tampoco ha tenido la oportunidad de sentarse con un grupo de niños y niñas de manera presencial para aprender de una maestra.

Para él tomar clases significa “prender el celular”. Cuando se le pregunta si recuerda cómo era asistir a la escuela, responde que “no”.

Íker es uno de los rostros del vacío que la pandemia dejó en la educación pública.

Ni siquiera ha podido opinar si desea volver o no a la primaria; continúa estudiando en casa, porque su escuela está entre las 60 mil primarias y secundarias que fueron abandonadas o vandalizadas en la pandemia.

A los pocos días de que los padres de Íker lo inscribieron por primera vez en un sistema educativo público, descubrieron que la estancia infantil donde entró a sus tres años, era una empresa fantasma. No contaba con un seguro de gastos médicos mayores y tenía registrados a 30 alumnos, pero en realidad, asistían diez.

En 2019, en las más de 42 mil supervisiones que realizó el Sistema Nacional DIF en las 9 mil 582 estancias infantiles registradas, sólo encontró a 244 mil 886 niños, es decir, había 80 mil niños que no existían.

Con Íker, se puede decir, que he tenido mala suerte. Cuando comenzaron a cerrar las estancias infantiles de Sedesol (la entonces Secretaría de Desarrollo Social), a él lo dejaron sin guardería, porque detectaron varias irregularidades en la institución. Tenía dados de alta a 30 niños, cuando asistían menos de la mitad, así que tuve que salirme de trabajar para poder cuidarlo en casa”, comentó su mamá, Ingrid Hernández, en entrevista con Excélsior.