Juguetería opera con anomalías

Lo barato sale caro en Tuxtla Gutiérrez.

La tienda de juguetes, papelería y electrónica que se ubica sobre la calle central y esquina 2° Sur de la capital del estado, opera —presuntamente— de forma irregular, pero bajo el permiso y mansedumbre del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, revelaron comerciantes de esta zona comercial.

Por lo anterior, manifestaron —de forma anónima— que la compañía presuntamente incumple con los procedimientos establecidos en el Código Fiscal de la Federación, al no emitir recibos fiscales para sus clientes; acción que genera incertidumbre y dudas sobre su operatividad.

Además de evadir al fisco, el establecimiento también incumple con las normas y protocolos sanitarios establecidos por la Secretaría de Salud.

Pese a que el comercio —sin nombre— se presenta como un establecimiento accesible para todo tipo de consumidores al rematar juguetes y otros productos desde los tres pesos, ésta carece de responsabilidad social empresarial, expuso Luis Alejandro Espinosa Gumeta, ya que el comercio oferta productos defectuosos que no son admitidos para su cambio o reembolso.

El comprador indicó que el domingo 20 de diciembre visitó el establecimiento de la capital chiapaneca para adquirir juguetes, pero al llegar a su domicilio comprobó que lo habían estafado con productos inservibles.

“En ese establecimiento que se encuentra en la avenida segunda sur y calle central, el cual el día 20 de diciembre adquirí unos juguetes para regalar el 24, mi sorpresa fue que al probarlo en casa no funcionó. No pude regresar a Tuxtla por (algunos) detalles hasta hoy, y resulta que el gerente que según se identificó como tal dice que en su tienda ningún producto tiene garantía y que le haga como quiera no cambiará nada, de hecho, hay un letrero que lo dice”, denunció. En este sentido, consideró que la Oficina de Defensa al Consumidor de la Zona Suroeste de la Profeco debe garantizar que los productos que se venden en todos los comercios cuenten con los sellos de calidad para su oferta, ya que se vulnera con los derechos del consumidor.

“Mi pregunta es: ¿Profeco respalda este tipo de prácticas?”, remarcó.

Cabe mencionar que, durante el mes de diciembre, el establecimiento sin nombre ha operado y comercializado sus productos sin cumplir con las medidas sanitarias que se establecieron para la nueva normalidad, donde son decenas de personas —entre consumidores y empleados— los que se abarrotan dentro y fuera del comercio.

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