Se les desploma uso de ventiladores para salvar casos críticos COVID

Las cifras consolidadas en torno a la pandemia arrojan que 50 por ciento de los fallecimientos correspondían a personas conectadas a los ventiladores hospitalarios, herramientas a la que el gobierno de la 4T apostó sus fichas para afrontar la crisis hospitalaria. Ahora sólo el 16 por ciento de quienes mueren alcanzaron a ser conectados, el resto muere de COVID sin este auxiliar, mientras Salud sigue anunciando que hay aparatos disponibles en todo el país.

La obsesión por el indicador de camas disponibles con ventiladores no parece justificada en absoluto al cierre de 2020. Los pacientes que mueren por COVID lo hacen cada vez en mayor proporción sin pasar por estos aparatos médicos de apoyo a la respiración. El dato es brutal, el año cerrará con 76 por ciento de fallecimientos por coronavirus correspondiendo a hombres y mujeres que no fueron conectados a ventilador. Así, la disponibilidad de este tipo de herramienta médica parece irrelevante.

Crónica ya había analizado en los primeros meses de la pandemia la alta proporción de pacientes que mueren sin pasar por ventilador, lo que originó que Hugo López Gatell asegurara que se trataba de un subregistro originado en las unidades de terapia intensiva armadas de emergencia con ventiladores traídos a toda prisa desde EU y China.

Así, fueron ajustadas las cifras oficiales de muertos que no recibieron apoyo mecánico en la respiración (la función orgánica que el COVID impide y que provoca muertes por ahogamiento). Las cifras modificadas de Salud indican que en los primeros meses el porcentaje de quienes murieron sin pasar por ventiladores rondó el 60 por ciento… pero el dato fue en constante aumento conforme avanzaba el año.

Un análisis de Crónica sobre los datos oficiales actualizados revela esta tragedia (ver gráfico). Los datos son manejados en las conferencias lopezgatelianas sólo para anunciar que hay camas y ventiladores disponibles, pero son clarísimos: en el mes inicial de la pandemia cerca de la mitad de quienes fallecían como resultado de la pandemia nunca fueron conectados a un auxiliar respiratorio, esta proporción aumentó hasta 70 por ciento en agosto y ahora se ha estabilizado por encima de 80 por ciento. El ajuste de cifras ordenado por López Gatell no sirvió de nada, la proporción de pacientes que mueren sin apoyo mecánico a la respiración ya es tan brutal como antes de que los datos oficiales se revisaran y ajustaran.

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